martes, 22 de julio de 2008

Aproximación Reflexiva Sobre la Relación Existente Entre Educación e Iglesia

Aproximación Reflexiva Sobre la Relación Existente Entre Educación e Iglesia


Alvaro Figueroa Candia
Profesor de Religión
Licenciado en Educacion
Bachiller en ciencias religiosas.
Diplomado en Didactica e Innovacion Pedagogica
Alumno Magister en Ciencias de la Educacion
alvaroangelino@yahoo.com


Resumen.

La educación es una realidad humana fundamental que ha sido preocupación constante entre los gobiernos, los pueblos y los individuos en los últimos tiempos, pues se reconoce que ella es factor de desarrollo humano y progreso social; la Santa Iglesia Católica como Madre y Maestra a asumido un rol educador desde su principio, acogiendo el mandato anunciar el Evangelio de Jesucristo a todos los seres humanos para que alcancen la salvación, la Iglesia ha vivido un constante proceso educador que se ha presentado de forma tácita y expresa en las sociedades a través de los tiempos, el concepto de educación y la materialización de esta ha dependido de los diversos contextos socio-históricos en las que la iglesia se ha mantenido a través del tiempo y que se ha extendido por diferentes latitudes, a las que nuestro país no es ajeno.

Palabras claves: Educación, Educación Religiosa, Iglesia Católica, Concilio Vaticano II, Antropología.

Abstract.

Education is a fundamental human reality which has been ongoing concern among governments and individuals in recent times, since it recognizes that it is a factor of human development and social progress; Holy Catholic Church as Madre y Maestra to assumed a role educator since its beginning, accepting the mandate to announce the Gospel of Jesus Christ to all human beings to achieve salvation, the Church has undergone a constant process educator who has been presented so tacit and explicit in societies throughout the ages, concept of education and the realization of this has depended on various socio-historical contexts in which the church has been maintained over time and which has spread in different latitudes, to which our country is no stranger.



Key words: Education, Religious Education, Catholic Church, Vatican II, Anthropology.

Introducción

Por la década de los 60 Alberto Hurtado preguntaba directamente ¿Es Chile un país Católico? Esta es una profunda pregunta que sin duda alguna nos trastoca hasta nuestros tiempo, hace medio siglo, este Jesuita chileno cuestionó la conciencia moral de nuestro país al preguntarse por la efectiva religiosidad de nuestro pueblo. Según el Censo de población del año 2002, entre la población de 15 o más años, la religión católica es la predominante, según esta estadística el 70% de los chilenos se declara Católico[1], a partir de la opinión publica la Iglesia es reconocida en las encuestas por los chilenos como una de las instituciones más confiables y de mayor influencia en nuestro país. Las sociedades han cambiado sustantivamente en los últimos años, el desarrollo científico y tecnológico, la llamada crisis de los valores y el acelerado ritmo de vida de nuestras sociedades han repercutido fuertemente en la visión de hombre pues ya “se desvanece la concepción integral del ser humano, su relación con el mundo y con Dios”[2], lo que afecta principalmente en el hombre la conciencia de la dignidad humana[3], marca la característica de este último tiempo la apostasía que se ha generado en el mundo católico, esta es negar la Fe en Jesucristo recibida en el Bautismo[4], la Iglesia se ha mantenido firme y constante en su misión y se inserta en el mundo buscando por todos los rectos medios, llegar al ser humano e iluminar toda su vida, toda su realidad con la luz de Cristo, de tocar su cultura y su actuar diario con los valores del Cristianismo; si bien es cierto la Iglesia es seguidora del Dios encarnado no deja esta de reconocer que su misión es seguir e imitar al Cristo, y se inserta en la sociedad y todos sus ámbitos.

La educación es una realidad que urge a las sociedades actuales, por el progreso de los pueblos y el desarrollo humano; la Santa Iglesia Católica, como madre no hace más que guiar y acompañar al ser humano en atención a toda la realidad humana por el desarrollo de este como individuo y el progreso social se pronuncia sobre aquella realidad humana que es la educación pues reconoce que esta es decisiva en el desarrollo y el progreso social contemporáneo además la educación es un medio entre tantos de asumir aquella “ misión de la iglesia que es proclamar a todos el gozoso anuncio de la salvación, engendrar con el bautismo nuevas criaturas en Cristo y de educarlas para que vivan concientemente como Hijos de Dios[5]”.

Se hará un recorrido por la concepción antropológica hebrea, el concepto de educación, las características de esta, los métodos y función educadora de la Iglesia y los diversos documentos y reflexiones emanados de la Iglesia sobre esta realidad humana que es la educación, para llegar a la educación en Chile y la educación Católica.

I Antecedentes preliminares.

El ser humano por su dignidad intrínsicamente ligada a su calidad de imagen y semejanza de Dios ha sido llamado a perfeccionarse constantemente, ha sido llamado a construirse y hacerse ser en una constante búsqueda de su vocación y destino, sin duda, como lo declara la Iglesia “la razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios, ya que el hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador[6]

La educación, etimológicamente, tiene dos acepciones o sentidos distintos, por una parte puede entenderse a partir del termino latino Educare: que significa conducir, y que es entendida como una acción externa de influencia sobre otro, y Educere: que significa hacer salir, es extraer algo del hombre, por lo tanto se podría decir que es un proceso intencionado de integración, Desde esta mirada, la educación es un continuo perfeccionamiento integral del hombre, de todo el hombre, es todo su ser el que se realiza. Esta perfección, no consiste en una construcción del hombre acumulando distintos elementos yuxtapuestos, sino una construcción que une al hombre como un todo armónico, completo e integral.

Para complementar esta visión integral, armónica y completa de hombre nos acercaremos someramente a la visión antropológica hebrea que resulta iluminadora para conocer el concepto de hombre. Debemos, por tanto, remitirnos a los primeros capítulos del libro del Génesis. La primera palabra con que se define al hombre es con el nominativo de Adán, es decir, el nombre genérico de hombre (que incluye hombre-mujer, género humano); no obstante, esta misma palabra proviene del termino adamhá que significa tierra, barro, término que hace alusión precisamente al material del cual, según el mito de la creación, fue hecho el hombre, por cuanto el hombre es tomado de la tierra y formado completamente de ella, lo que le da su materialidad y lo liga a esta, además esta acompañado del Rúaj, que indica el aliento divino, entonces Yahvé Dios formo al hombre con polvo del suelo, e insuflo en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente[7], ese aliento de vida no es el alma en términos constitutivos humanos, sino aliento de vida.

Así, pues, tenemos dos perspectivas para ver al hombre a partir de su origen que es doble: proviene de la tierra y proviene de Dios. Así llega el hombre a ser un ser viviente. Los semitas emplean el término Nephesh, que, si bien ha sido traducido por alma, para ellos significa el hombre integral, completo, puesto que no suelen hacer la división cuerpo-alma, sino que conciben al ser humano como una unidad indivisible. Para los semitas es fácil comprender que el hombre es, en una única unidad, alma (nephesh), carne (basar), espíritu (rúaj), cuerpo (guph), o sea, ser vivo, sujeto mundano, caduco y mortal, persona dotada de una chispa divina vital, constitutivamente relacionado con Dios, con los demás y con el mundo, respectivamente. Por tanto es fácil percibir las cuatro dimensiones del hombre, como un ser bio-psico-social-llamado a la trascendencia[8].

Delors (1996) plantea un principio fundamental: “la educación debe contribuir al desarrollo global de cada persona: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, sentido estético, responsabilidad individual, espiritual. Todos los seres humanos deben estar en condiciones, en particular gracias a la educación recibida en su juventud, de dotarse de un pensamiento autónomo y crítico y de elaborar un juicio propio, para determinar por sí mismos qué deben hacer en las diferentes circunstancias de la vida”[9] .

Se presenta una dicotomía complementaria en educación, a saber, por un extremo es un derecho fundamental y universal para todo ser humano e incluido en los Derechos Fundamentales de toda la Humanidad, pero por otro lado, también es un deber personal, familiar y social. La educación, ya sea formal e informal, se ejercita entre otras formas a través de la escolarización, de la preparación para una profesión u oficio, del descubrimiento de la propia vocación y de la formación permanente. Por medio de la educación el hombre adquiere cultura, o la cultura determinada de su pueblo, se reconoce a sí mismo y se hace útil para los demás.

Por educación habrá de entenderse aquella acción encaminada al desarrollo de los individuos como personas y para la integración en la sociedad, mediante la transmisión del patrimonio cultural de cada pueblo y de la humanidad[10]. La educación entre sus múltiples características debemos mencionar que ha de ser:

- Un proceso global e integrador de transmisión de conocimientos, de difusión de valores, de creación de actitudes y de ofrecimiento de sentido.
- Un proceso libre de alienaciones, de manipulaciones o de acaparamiento por parte de algún grupo social.
- Una tarea de toda la vida -aunque esté institucionalizada en torno a determinadas edades- según un proceso evolutivo, permanente y personalizador.

En Chile se reconoce “la educación como el proceso mediante el cual la comunidad transmite su cultura y las personas se forman y desarrollan sus capacidades para participar plenamente de la vida en común”[11] se caracteriza, esta, por una parte ser capaz de entregar valores, es decir función moral, y por otra el cultivo de capacidades, destrezas, conocimientos y habilidades, función práctica.

En estas aclaraciones antropológicas nos ilumina sobre las líneas que debe seguir la educación, ya que esta debe apuntar a un ser humano total, integral, llamado a la trascendencia, por tanto, la educación no debe desconocer esta realidad humana si quiere estar al servicio del hombre y su desarrollo social e individual.

II Educación e Iglesia.

La Iglesia y el pueblo de Dios propiamente tal desde su elección y fundamento ha cumplido con una constante labor y misión educadora, la Santa Iglesia Católica, es considerada Mater et Magíster, es decir Madre y Maestra, pues tiene la misión de mostrar y guiar por el camino de verdad y santidad a sus hijos, Jesús, centro y constitutivo de la vida Cristiana, dentro de su circulo más cercano era llamado maestro, no tan solo tenia esta consideración entre sus discípulos y seguidores, sino El es y se considera a si mismo “maestro” y así lo proclama: vosotros me llamáis el maestro y el Señor, y decís bien, porque lo Soy[12], incluso sus enemigos y perseguidores (los fariseos) lo reconocían como tal haciendo alusión a este termino[13], entonces en términos simples se desprende de esta aclaración que hay un Jesús maestro que tiene un mensaje o contenido que enseñar, donde cabe destacar que para Jesús la finalidad u objetivo de esta educación en particular no pretendía convencer, sino convertir[14] al Reino de Dios.

Jesús de Nazaret en el afán de cumplir su objetivo de dar a conocer que le tiempo se ha cumplido, que ha llegado el Reino de los Cielos[15], y de enseñar a los hombres este anuncio de salvación utiliza una forma propia y particular de comunicar un mensaje, con una didáctica que se caracteriza entre otros elementos por mantener un lenguaje claro por parte del expositor, con formas conocidas y determinadas para los oyentes, que tiene por finalidad anunciar que el tiempo de espera se ha cumplido y que el Reino de Dios ha llegado al Pueblo de Israel, esta forma discursiva de anuncio y proclamación era principalmente por medio de parábolas, que se caracterizan principalmente por ser un método de enseñanza pública, relacionadas con elementos propios del contexto próximo para una más fácil comprensión del mensaje que se quería entregar por parte de los oyentes y su posterior recordatorio. Sin ir más lejos, “la estrategia de enseñanza en parábolas presenta una respuesta al desafío de trasmitir mensajes que sean significativos y estables para los oyentes”[16]. En el evangelio de Marcos encontramos que Jesús “no les enseñaba nada sin parábolas”[17] y agrega que se las explicaba todas a sus discípulos, lo cual indica que ejercía una mediación verbal que facilitaba el acceso al núcleo cognitivo de las mismas[18].

“El llamamiento que hace Jesús, el Maestro, conlleva una gran novedad. En la antigüedad, los maestros invitaban a sus discípulos a vincularse con algo trascendente, y los maestros de la Ley les proponían la adhesión a la Ley de Moisés. Jesús invita a encontrarnos con Él y a que nos vinculemos estrechamente a Él, porque es la fuente de la vida (cf. Jn 15, 5-15) y sólo Él tiene palabras de vida eterna (cf. Jn 6, 68). En la convivencia cotidiana con Jesús y en la confrontación con los seguidores de otros maestros, los discípulos pronto descubren dos cosas del todo originales en la relación con Jesús. Por una parte, no fueron ellos los que escogieron a su maestro fue Cristo quien los eligió. De otra parte, ellos no fueron convocados para algo (purificarse, aprender la Ley), sino para Alguien, elegidos para vincularse íntimamente a su Persona (cf. Mc 1, 17; 2, 14). Jesús los eligió para “que estuvieran con Él y enviarlos a predicar” (Mc 3, 14), para que lo siguieran con la finalidad de “ser de Él” y formar parte “de los suyos” y participar de su misión. El discípulo experimenta que la vinculación íntima con Jesús en el grupo de los suyos es participación de la Vida salida de las entrañas del Padre, es formarse para asumir su mismo estilo de vida y sus mismas motivaciones (Lc 6, 40b), correr su misma suerte y hacerse cargo de su misión de hacer nuevas todas las cosas”[19].

Nuestra historia y sociedad ha sido acompañada constante y perennemente por la presencia de la Iglesia, que ha acogido el mandato divino de anunciar el Evangelio a toda la humanidad, a quienes debe alcanzar la salvación, “la misión de la iglesia es proclamar a todos el gozoso anuncio de la salvación, engendrar con el bautismo nuevas criaturas en Cristo y de educarlas para que vivan concientemente como Hijos de Dios”[20], la historia del hombre en definitiva ha sido la historia de la economía de la salvación, un Dios que con sus manos crea un ser humano, en el sentido no tan solo de crear sino también de criar, extendiendo el llamando y acceso universal a la salvación[21]; que progresivamente se reveló a su pueblo Elegido, Israel, que le enseño que El es su Dios, como debían adorarle y rendirle culto, así como también los oriento expresamente por intermedio de las tablas de la ley como debían vivir y convivir.

Desde sus comienzos la educación cristiana ha mantenido una estructura en torno a cuatro características fundamentales que apuntan a que esta se materialice y se comunique el mensaje propio de Jesús. En primer lugar, no es una creación humana, es propiamente “Palabra de Dios” mi doctrina no es mía -dice Jesús- sino del que me ha enviado[22]. De aquí la segunda característica, que esta doctrina es objetiva. En tercer lugar la doctrina cristiana es trascendente al hombre, fija e inmutable, se configura en definitiva como un “dogma”: la forman una serie de verdades que han de ser reverentemente recibidas y fielmente transmitidas, que no son discutibles y que no admiten cambio sustancial en su contenido. Finalmente, el último rasgo distintivo de la buena noticia que proclaman los cristianos es que desborda el plano “intelectual” y exige ser “vitalmente” incorporada[23].

La educación en la Iglesia desde el principio de los tiempos se fundamenta desde un núcleo, que se caracteriza por ser el punto de partida y llegada del quehacer pedagógico, a un mismo tiempo es una persona, un mensaje, maestro y contenido, este núcleo fundamental es el anuncio del evangelio que se materializa en el Verbo Encarnado. Que a la Iglesia se le ha conferido la misión de anunciar a todos los seres humanos este anuncio con fines soteriológicos. El mensaje requiere de una aceptación libre de parte del ser humano y un cambio en su forma de vida, es decir, no solo quedarse en la intelectualidad del mensaje, sino en el cambio de actitud, el mensaje se aprende para vivirlo, así al anunciar a todos los hombres el misterio de la salvación e instaurar todas las cosas en Cristo, le toca también una parte en el progreso y en la extensión de la educación[24].




Figura 1[25]

Históricamente la Santa Madre Iglesia y los sumos pontífices preocupados por el ser humano y su realidad total han ofrecido a la humanidad un amplio y fundamentado patrimonio de reflexiones y orientaciones pedagógicas y fundacionales en la tarea educativa a partir de su propia experiencias educadora y con la constante presencia del Espíritu Santo en su actuar, a mencionar: Declaración conciliar Gravissimum educationis momentum (1965), documentos de la Sagrada Congregación para la Educación Católica tales como: La Escuela católica (1977), El laico católico, testigo de la fe en la escuela (1982), Dimensión religiosa de la educación en la escuela católica (1988), la Constitución apostólica Ex corde Ecclesiae (1990) sobre las universidades, Presencia de la Iglesia en la universidad y en la cultura universitaria (1994). Con estos documentos se confirma la enorme importancia que la Iglesia concede a la promoción de la cultura, la formación de la persona, la investigación y el pensamiento científico, técnico y teórico, y la preparación para el testimonio de la fe. Y que sin duda evidencia su incesante labor por mostrar y enseñar el camino, la verdad y la vida[26] y guiar al pueblo de Dios a la salvación.



A) La educación en la Iglesia.

La Santa Iglesia debiendo atender toda la vida del hombre[27], y lo decisivo de la educación en el progreso de las sociedades contemporáneas se ha detenido a pensar en esta realidad humana y ha promulgado por medio del Santo Concilio Vaticano II la declaración Gravissimum Educationis Momentum, concordada con todos los obispos del mundo participantes en el Santo Concilio Ecuménico, siendo esta una exposición de algunos principios fundamentales sobre la educación cristiana[28], los educadores, la escuela, los padres, la educación moral y religiosa en las diversas clases de escuelas. Justificada ante todo “Porque los hombres, mucho más concientes de su propia dignidad y deber, desean participar activamente en la vida social y, sobre todo, en la economía y la política; los maravillosos progresos de la técnica y de la investigación científica (…) ofrecen a los hombres (…) oportunidad de acercarse con facilidad al patrimonio cultural (...) y de ayudarse mutuamente…”[29] así también sólo promuevan la renovación interna de la Iglesia, sino que sirvan y acrecienten su benéfica presencia en el mundo de hoy, sobre todo en el intelectual[30]. En la declaración existe una separación, no real, sino conceptual, entre la educación, llamémosle laica, y sus fines y la educación católica que está dentro de esta, con el fin de materializar el mandato divino de anunciar el evangelio y de permear la cultura de cada pueblo, respetando sus tradiciones, con los valores propios del evangelio de Jesucristo.

A lo largo de la historia la Iglesia acumula una fecunda y generosa experiencia en educación que se materializa concretamente como fundadora de escuelas y universidades por todo el mundo, como recopiladora de saberes, como portadora de grandes contribuciones al desarrollo del conocimiento científico, filosófico y teológico, como formadora de la juventud por medio de instituciones educativas y de congregaciones religiosas.

B) Concilio Vaticano II.

La Declaración sobre la Educación Cristiana de la Juventud, “Gravissimun Educationis Momentum”, promulgada el 28 de Octubre de 1965, por S.S. Pablo VI, terminado el Concilio Vaticano II, es esta una reflexión y orientación sobre la una de las realidades más importantes del hombre y la sociedad moderna, la Educación.

El documento hace una reflexión sobre la educación cristiana, los educadores, la escuela, los padres, la educación moral y religiosa en las diversas clases de escuelas. En su reflexión sobre la escuela, se destaca la importancia de ésta, la cual debe cuidar las facultades intelectuales, el desarrollo del recto juicio, el patrimonio de la cultura, la promoción de los valores, la preparación para la vida profesional, la comprensión entre todos los agentes educativos. Sobre los derechos que tienen los educandos, se menciona con singular importancia, la “estimulación a la recta conciencia de los valores morales y a prestarles su adhesión personal, y también a que se les estimule a conocer y amar a Dios”[31].

La Iglesia, en su función educadora, en el texto conciliar, se preocupa de que todos los medios puedan proporcionar al hombre la dignidad que le es propia y que él pueda buscar los medios para su santificación, la que debe partir en el núcleo familiar, pero también debe reflejarse en la educación formal la que debe ayudar al hombre a buscar la felicidad y conocer más a Dios.

C) Los católicos y la educación.

La conferencia episcopal Chilena, haciendo eco, del documento Gravisimum Educationis Momentum, estableció algunos criterios para la educación en Chile, expresados en el documento: “Los Católicos y la Educación” de 1967. Este documento eclesial, plantea que el hombre es un continuo caminante, un ser en vía de perfección, que se adelanta progresivamente de acuerdo a un cierto ritmo hacia la perfección que le está asegurada en virtud de sus mismas potencialidades.

La perfección personal y comunitaria, está ligada a la conquista de sí, la búsqueda de la libertad. La capacidad de encuentro consigo mismo. La apertura del hombre alcanza él más alto ejercicio en la relación con Dios, porque ha sido creado a imagen y semejanza de El, tiene la capacidad de conocerle y amarle.

A la educación incumbe preparar a la población para la vida social y comunitaria, permitiendo la integración de todos los grupos sociales en función de un desarrollo nacional equilibrado que signifique de hecho, mejores condiciones de vida para todos.

D) Principios Doctrinales de una Educación Cristiana.

La finalidad propia de la educación cristiana es la de ayudar a los hombres a llevar una vida según la verdad y en la caridad. Al despojarse del hombre viejo para revestirse del hombre nuevo creado por Dios en la justicia y santidad verdadera, significa esto, que la educación ha de alcanzar o buscar incesantemente en el regenerado por el bautismo la madurez del perfecto cristiano.

El hombre deberá ser por tanto:
· Solidario.
· Consciente de su vocación personal.
· Poseedor tanto de una especialización como de una formación cultural suficiente
· Capaz de una determinación realmente libre.
· Con sentido misional de justicia y servicio.
· Con una fe insertada en su realidad temporal.

En general, el nuevo tipo de hombre que el mundo y la Iglesia exigen hoy es aquel que, sobre la base de una naturaleza integrada, trabando los vínculos normales con el cosmos y la sociedad, desarrolle los valores éticos[32].

Es ésta mirada que la educación debe poseer las siguientes características:
· Educación para la libertad y la responsabilidad.
· Educación para el amor y el servicio, que destaque en el amor.
· Como consecuencia de lo anterior, una educación para la comunidad.
· Una cuidadosa formación de la sensibilidad, abriendo al educando a los valores afectivos y sensibles.
· Una adecuada formación de la inteligencia.
· Una adecuada orientación al aprecio del trabajo, la ciencia y la técnica.
· Una cuidadosa atención por las disposiciones individuales de cada educando.
· Una seria preocupación por la formación profesional.

La educación religiosa que pretende movilizar a los hombres y encaminarlo hacia las realidades sobrenaturales, debe fundamentarse en la familia, primera y fundamental educadora de la fe, de las prácticas religiosas y piadosas, así como también la educación e internación de los valores de la comunidad.

E) Dimensión Religiosa de la Educación en la Escuela Católica.

La Congregación para la Educación Católica, en abril de 1988, redactó un documento, en el que señala las características específicas de la escuela católica, entre las que se destacan: Una dimensión religiosa cristiana en el ambiente educativo, en el desarrollo de la personalidad juvenil, en la coordinación entre cultura y evangelio, de modo que todo sea iluminado por la fe.[33] Es Derecho y deber de escuela católica proclamar el evangelio y exponer los valores de la educación Cristiana. Exponer no equivale a imponer, ya que, esto supone violencia moral, que la Iglesia rechaza.

Dentro de las principales tareas de la educación católica está el ayudar a dar un significado a la vida, porque muchos jóvenes se refugian en otras realidades para huir de la soledad. Por lo cual, se hace imperioso que cada escuela, revise su proyecto educativo, para así, adecuarse a la realidad que le toca vivir al joven, siempre desde una mirada evangelizadora. “Podríamos tener escuelas irreprochables en el aspecto didáctico, pero que son defectuosas en su testimonio y en la exposición clara de los auténticos valores. En estos casos es evidente, desde el punto de vista pedagógico pastoral, la necesidad de revisar no sólo la metodología y los contenidos religiosos, sino también el proyecto global en el que se desarrolla todo el proceso educativo de los alumnos”[34]

Para la Iglesia, en la persona humana se inserta el modelo cristiano, inspirado en la persona de Cristo. Este modelo, acogiendo los esquemas de la educación, enriquece de dones, virtudes, valores y vocaciones de orden sobrenatural al educando y a la escuela. Con exactitud científica se habla de educación cristiana, cuando la orientación de la enseñanza pedagógica, conduce a los alumnos a educarse a sí mismos humana y cristianamente.

Con el aprendizaje de los contenidos de la ética cristiana, los conceptos como, Persona Humana, Justicia, Libertad, Paz mundial, Bienestar Nacional, adquieren un nuevo sentido, ya que los alumnos se enriquecen de principios y valores, los cuales harán más eficaces sus obras al servicio de la sociedad.

Bajo esta perspectiva, la educación se centra en un proceso que debe ir a la par de toda la realidad del hombre, debe fortalecer el aspecto científico, las capacidades cognitivas, las facultades operacionales, pero debe tener su fundamento en la realidad espiritual del hombre, en su vocación a la Santidad, en su deseo de perfección.

F) La escuela católica en el umbral del tercer milenio.

La Congregación para la Educación Católica entre los años 1997-1999 preparó un documento con motivo del Jubileo del 2000[35], en el se mencionan y reflexiona sobre los campos de la educación.

En los umbrales del tercer milenio, la educación y específicamente la escuela católica se enfrenta a nuevos desafíos producidos por las nuevas realidades socioculturales y políticas que vive el mundo. Especialmente enfrenta una crisis o transmutación de valores, en la que existe un “profundo pluralismo que impregna la conciencia social y da lugar a diversos comportamientos”[36].

La globalización y profundas innovaciones técnicas han repercutido en la vida del hombre, produciendo innumerables beneficios, pero también nuevos problemas. Frente a este panorama, la escuela, y especialmente la escuela católica, está llamada a “una renovación valiente”[37], en la cuál debe definirse de manera eficaz y convincente y de acuerdo a los nuevos tiempos.

En éste documento la Iglesia hace un llamado a la educación, ya que ella deber concebida para la persona y desde las personas. La fragmentación de la educación, la ambigüedad de los valores, tiende a encerrar a la escuela en productos técnicos y científicos.

La escuela católica tiene como referente a Cristo, por tanto se empeña en promover al hombre integral, conciente de que todos los valores humanos encuentran su plena realización y también su unidad en Cristo. Difícil es la tarea de la Iglesia frente a un mundo tecnológico y científico, pero se ha esmera en mostrar que la Fe y la Razón tienen puentes que conducen a un mismo fin.

La laboral educativa que tiene la Iglesia, en el presente milenio es mostrar un camino diferente, en el cuál los valores se pueden vivir, especialmente los valores religiosos y éticos y también buscar una promoción de los valores, para llegar a la realización y perfección del hombre, que le conduzcan a buscar su fin último, Dios.

La educación, finalmente, debe promover estudios y experiencias que estimulen la valoración de la dimensión religiosa de la persona y su apertura racional, afectiva y activa hacia la trascendencia. Más específicamente aún, procurar el desarrollo integral de la persona dentro de una comprensión de la condición material, espiritual y trascendente del ser humano, de un cultivo y conciencia de los valores morales y religiosos y del desarrollo de una fe que concite en las personas una sólida inclinación por buscar, conocer y amar a Dios.

III Concepción antropológica de la educación en la Iglesia.

Para entender de mejor manera la educación en la Iglesia resulta necesario develar la concepción antropológica que sustenta la educación desde la mirada de la Iglesia, por tanto, para realizarlo debemos, ir al libro del Génesis en sus primeros capítulos, de aquí podemos sacar las características que le dignifican al hombre, en su base Dios creó al hombre, “a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó”[38], a quien le da su influjo de vida; hombre que ha caído, pecado y ha sido expulsado del paraíso y del primer estado en el que se encontraba. Por el bautismo de Cristo, este hombre caído, tiene la posibilidad de ser una nueva criatura, un hombre nuevo en santidad, verdad y justicia, redimido en Cristo Jesús[39] como la visión antropológica hebrea que reconoce que el hombre es una estricta unidad psicosomática creado por Dios, con Jesucristo se da un paso más adelante ubicando al hombre caído en el camino de acceso a la salvación, lo que constituye la antropología cristiana, un hombre caído, pecador, que es redimido por el cuerpo y la sangre del Dios hecho hombre, crucificado y que ha vencido la muerte resucitando al tercer día para perdón de nuestros pecados.

De todas las criaturas visibles sólo el hombre es “capaz de conocer y amar a su Creador”[40]; “es la única creatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma”[41]; “sólo él está llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad[42], dignidad que fundamenta la educación en este, independiente de su raza, sexo, condición y edad. El propósito es formar a la persona humana integra en orden a su fin último, permitiéndole aportar al bienestar y desarrollo de las sociedades, la búsqueda de la libertad y el desarrollo positivo y prudente de su sexualidad[43] y su integralidad.

El ser humano, como ser moral está llamado a la recta conciencia de los valores a los que puede adherirse personalmente, siendo estos, medios para el conocimiento más profundo de Dios. Todos los cristianos, en cuanto han sido regenerados en el agua y en el Espíritu Santo han sido constituidos nuevas criaturas, y se llaman, y son Hijos de Dios[44].

IV Concepción de educación y su fin.

A nivel mundial en los últimos años la Iglesia reconoce que existe una gran preocupación y se hacen grandes esfuerzos por parte de los países y un sin numero de instituciones no gubernamentales para llevar la educación a todos los hombres, reconociendo el influjo que esta ejerce en el progreso social contemporáneo[45], pero que aun presenta significativas deficiencias en relación al acceso, calidad y equidad de esta por parte de la población, principalmente aquellos sectores más vulnerables o de países de corta tradición independiente.

Una adecuada educación, como derecho inalienable a la dignidad humana, tiene como finalidad que el ser humano cultive a un tiempo la verdad y la caridad[46], que apunte esta a la consecución del bien común, el cultivo de las facultades intelectuales, la capacidad del recto juicio, la introducción al patrimonio cultural conquistado por las generaciones pasadas, los valores propios de esta, la preparación a la vida profesional, el fomento al trato amistoso y contribuir a la mutua comprensión[47]. Generar un individuo que permita que la sociedad este abierta a las relaciones fraternas a fin de fomentar en la tierra la verdadera unidad y la paz[48].Se necesita del aporte de las ciencias auxiliares y complementarias a la educación a fin de que todos los niños/as y jóvenes adquieran gradualmente un sentido más perfecto de la responsabilidad de la cultura ordenada y activa de la propia vida y la búsqueda de la verdadera libertad[49].

A) El Deber de la Educación.

Es deber y derecho de los padres educar a los hijos, primeramente en el hogar pues ellos son los primeros y principales educadores y que todo esfuerzo que ellos realicen debe favorecer la educación integra personal y social de los hijos, la familia requiere de la colaboración de toda la sociedad civil, en cuanto a ella pertenece disponer todo lo que se requiere para el bien común temporal, conforme al principio del deber subsidiario, es deber del Estado resguardar que los padres tengan libertad en la elección de las escuelas así como proteger y defender la libertad de los ciudadanos, atendiendo a la justicia distributiva[50] y la protección a una educación escolar conveniente, vigilando la capacidad de los maestros y la eficacia de los estudios[51].

También la Iglesia debe estar atenta a la educación del hombre, puesto que esta incide decisivamente en el desarrollo de los individuos y de las sociedades, este deber de la Iglesia se justifica no solo por el reconocimiento como sociedad humana capaz de educar, sino porque tiene el deber de anunciar a todos los hombres el camino a la salvación[52]. Por otra parte El Santo Concilio recomienda con interés que se promuevan universidades y facultades católicas convenientemente distribuidas en todas las partes de la tierra, de suerte, sin embargo, que no sobresalgan por su número, sino por el prestigio de la ciencia[53]

V Concepción didáctica

En la declaración Conciliar Gravissimum Educationis Momentum no hay referencia explicita a un concepto de didáctica, solo la menciona como disciplina que aporta a la educación y al normal desarrollo de la función educativa, el concepto didáctico se desprende de una serie de características de esta que subyacen en toda al extensión del texto conciliar.

Los elementos propios de la didáctica que se develan en la declaración apunta a que los/as niños/as deben ser instruidos con los medios necesarios y de manera oportuna[54], es decir, por una parte que concurran todos los elementos mínimos necesarios que aseguren la enseñanza y la otra ubicarse en contextos espacio temporales determinados, toda propuesta didáctica para que tenga validez debe ser hecha en función de momentos histórico-sociales específicos apuntando en todo su quehacer a la integralidad del ser humano y a su dignidad de Hijo de Dios.

El profesor, o quien desempeñe la función de educar en la escuela, debe hacerlo desde una profunda vocación para educar convenientemente a los/as niños/as y jóvenes, ante todo requiere de una preparación diligentísima y una facilidad constante para renovarse y adaptarse[55] perfeccionando con nuevas experiencias los métodos de instrucción que utilice en su quehacer pedagógico debiendo encontrar los métodos aptos de educación y de ordenación de los estudios a los contextos y las edades, atendiendo a las necesidades de los tiempos[56] y del progreso de la ciencia y el conocimiento, por otra parte esto apunta a la constante reflexión por parte del profesional de la educación para mejorar las prácticas pedagógicas, optimizar recursos y alcanzar objetivos claramente definidos en educación.

Las escuelas deben mantenerse en mutua y constante colaboración, unas a otras, como exigencia para el bien de todo el género humano. Así también de proveer de todos los medios para el normal desarrollo de la educación, la investigación científica, la culturización y la adopción de los valores de cada comunidad.

Desde la perspectiva de la escuela católica el Santo Concilio les recuerda a los maestros que de ellos depende llevar a efecto sus propósitos y sus principios. Los insta a que se esfuercen con exquisita diligencia en conseguir la ciencia profana y religiosa avalada por los títulos convenientes y procuren prepararse debidamente en el arte de educar conforme a los descubrimientos del tiempo que va evolucionando[57]. La finalidad es enseñar el mensaje de la salvación a todo el género humano para que este alcance la salvación, pero el enseñar este mensaje que tiene un objetivo claramente definido y operacionable, apunta a la aceptación y vivificación por parte del individuo que se le esta enseñando pero que vive su fe en comunidad, en otras palabras el que aprende el mensaje se convierte a la f en Cristo Resucitado y la Fe que ha sido depositada en la Iglesia.

El enseñar en torno a la fe supone ante todo un compromiso total del educador, que mantiene una recta actitud y vida, que es consecuente con el mensaje cristiano que vivencia los valores propios del cristianismo y se adhiere a la doctrina de la Iglesia, reconociendo que esta es madre y maestra y no dudando que la iglesia es canal de comunicación y de encuentro con la verdad

VI Iglesia y educación en Chile

La educación en Chile está amparada y ratificada como un derecho inalienable de la persona humana por la Constitución Política del Estado y los documentos de tipo internacional firmados por los gobernantes que adhieren a nuestro país al respeto y cumplimiento de los Derechos Humanos Fundamentales.

En el artículo 10, de la constitución política del Estado, se establece el derecho a la educación y se entiende que esta tiene por objeto el pleno desarrollo de la persona en las distintas etapas de su vida. Se reconoce, en el mismo artículo, el derecho y el deber que tienen los padres de educar a sus hijos. Por tanto corresponderá al Estado otorgar especial protección al ejercicio de este derecho. Le corresponderá, asimismo, fomentar el desarrollo de la educación en todos sus niveles; estimular la investigación científica y tecnológica, la creación artística y la protección e incremento del patrimonio cultural de la Nación.

En su artículo 11 el mismo texto constitucional siguiendo las líneas del derecho a la educación de los individuos reconoce y confiere la libertad de enseñanza que incluye el derecho de abrir, organizar y mantener establecimientos educacionales. La libertad de enseñanza no tiene otras limitaciones que las impuestas por la moral, las buenas costumbres, el orden público y la seguridad nacional. Teniendo los padres tienen el derecho a escoger el establecimiento de enseñanza para sus hijos.

Diversas instituciones relacionadas con la Iglesia, arzobispados, corporaciones e instituciones y congregaciones religiosas y eclesiales mantienen, administran y abren colegios que se declaran católicos, y son mayoritariamente de corte particular y particular subvencionado, según investigaciones hechas en Chile, en el país la Educación Católica, es considerada como una educación de calidad. Según un ranking es estudios se llegado a concluir que entre los 50 mejores colegios privados 23 son católicos y lo mismo ocurre con 18 de los 25 mejores particulares subvencionados[58]. Por otra parte, estudios comparativos sobre la efectividad de la educación privada subvencionada en Chile, demuestra que los colegios de Iglesia presentan niveles académicos más altos que los colegios no católicos (Edwards, V. 1995; McEwan, P. 2000; Passalacqua, A., 2004) y, constatan que esta efectividad también es alta en escuelas que trabajan en contextos de mayor vulnerabilidad social[59] (Anaya, M. 2000; Martinic, S. y M. Anaya, 2006).

Nuestro país regula la educación y las clases de educación de la fe o de las clases de religión Con la recuperación de la democracia (1990) y la Reforma Curricular (1996) la asignatura de Religión forma parte del Marco Curricular y en este sentido tiene un carácter obligatorio para los establecimientos, que debe ofrecerse; sin embargo, de forma optativa para el alumno y la familia que eligen libremente, salvo en los colegios confesionales, que fundamentan su proyecto educativo en la persona de Jesucristo y los valores cristianos. Sus objetivos y contenidos son formulados por las autoridades del credo correspondiente y presentados al Ministerio de Educación para su aprobación mediante un decreto, existiendo así en nuestro país alrededor de 18 programas de religión aprobados por el ministerio de educación.

Le siguen al derecho a la educación y el derecho de abrir y administrar establecimientos educacionales a la Iglesia denominándose la escuela católica La Ley Nº 19.638 del año 1999, conocida como de “Igualdad de Cultos”, que viene a reafirmar el respeto a los principios de igualdad ante la Ley y de libertad de conciencia, ya contemplados en nuestra Constitución para todos los habitantes de nuestro país. Nuestros establecimientos educacionales, deben respetar dichos principios también, así como el derecho de los padres a educar según las creencias de cada familia con pleno respeto a la diversidad. La posibilidad de recibir dos horas de clases de religión da a los alumnos(as) de nuestro país, la oportunidad de discutir y compartir junto a sus familias temas de implicancia valórica de acuerdo con su edad y etapa de desarrollo. Cabe recordar que los padres tienen el derecho también a eximir a sus hijos de las clases de religión u optar por una en particular. Para esto, es fundamental que se informen de lo que ofrece cada establecimiento educacional respecto a la formación religiosa y/o espiritual que imparte y también de la normativa legal que existe con relación al tema[60].

VII Conclusiones

La Iglesia a partir de los documentos conciliares y una serie de reflexiones, constituciones, exhortaciones y cartas pastorales nos ratifica su constante interés y preocupación por la educación y ante todo el desarrollo del género humano con la finalidad expresa de anunciar el evangelio y hacer participes a todos los seres humanos de la buena noticia del Resucitado. La educación por tanto resulta un medio que por su cobertura permite que llegue el mensaje evangélico a un gran número de personas, mas de lo que una parroquia pueda acompañar, permitiendo su conversión o el fortalecimiento de la fe de los creyentes y/o comunidades Cristianas, sumase también la sistematización de las practicas pedagógicas, y el método de trabajo lo que permite que el evangelio llegue de manera coherente e intencionada para producir efectos positivos, en este caso la internalización del mensaje evangélico.

Como enseñar este anuncio de salvación no está expresamente definido sin duda alguna el primer método es el de vivenciar los valores cristianos y las practicas litúrgicas y piadosas, para por una parte tener un conocimiento expreso y objetivo de Dios y por otra parte tener la experiencia subjetiva vivificante del misterio de Cristo y el amor de Dios en nuestras vidas. Se develan a partir de la lectura de los textos del magisterio ciertas características que están relacionadas con la enseñanza, estos elementos son principalmente: el aprendizaje y el contexto donde estos se dan; los elementos socio-históricos que le dan validez al trabajo pedagógico, los recursos empleados y la preparación de la instrucción por parte de la persona que cumple la función de educador en la escuela, debiendo este tener una formación integra, rigurosa y con una constante actualización correspondiente a los cambios sociales y científicos propios de la época para el desarrollo de la instrucción, debiendo ante todo apuntar a un desarrollo humano basado en la dignidad de cada una de las personas, en términos simples no solo a la entrega de contenidos, sino a formar a toda la persona. Sin desmedro que el enseñar el contenido de fe, el mensaje de salvación, debe conducir a la conversión a Cristo por parte de aquel a quien se le da a conocer el evangelio.

Si Dios se inserta en el mundo encarnándose y haciéndose todo humano, la Iglesia no debe sino preocuparse de toda la realidad que envuelve al genero humano, debe ser luz en las tinieblas y sal para la tierra, debe ser guía para acceder al camino la verdad y la vida, esta es al finalidad de la Iglesia mostrar, enseñar a todos el amor de Dios, para que conociéndole puedan convertirse y accedan a la salvación.


Bibliografía.
Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum.
Congregación para la Educación Católica. (1988). Dimensión religiosa de la educación en la escuela católica.
Congregación para la Educación Católica. (1997). La Escuela Católica En Los Umbrales Del Tercer Milenio.
Delors, J (1996) , “La educación encierra un tesoro”, Editorial Correo de la UNESCO, México
Díaz Barriga, A. (1995) Didáctica. Aportes para una polémica. Buenos Aires, Rei, Argentina.
Hurtado, A. (1960), ¿Es Chile un País católico? (Edición Actualizada); Editorial Los Andes, Santiago de Chile, 1995
Redondo, E. Laspalas, J. (1997). Historia de la Educación. I edad antigua. Editorial Dikinson. Madrid.
Sagrada Congregación Para La Educación Católica (1977). La Escuela Católica.

Revistas especializadas:
Bravo, L (2002) La Pedagogía de las Parábolas. Una perspectiva psicológica. Teología y Vida, Vol. XLIII.
Martinic, S, Cultura escolar y escuela Católica, Conferencia dictada en el Primer Congreso de educación Católica.
Síntesis de Resultados, Censo 2002, marzo de 2003, INE. Chile.

Web grafía:
Institución/Autor(es)
URL
Fecha
El escoliastico, página de publicación católica
http://www.elescoliasta.org/moralsocial/moralsocial15.htm
17/07/08
Ministerio de educación Chile
http://www.mineduc.cl/
14/07/08
Montoya, J. Concepto de Hombre, Persona y Derechos Humanos.
http://www.monografias.com/trabajos7/perde/perde.shtml?monosearch
10/06/08

Alvaro Figueroa Candia.
Profesor de Religión.
Licenciado en Educación
Bachiller en Ciencias Religiosas
Diplomado en Didáctica e Innovación Pedagógica.
Alumno Magíster en Ciencias de la Educación UCSC.
http://profesor-de-religion.blogspot.com/
alvaroangelino@yahoo.com

[1] Síntesis de Resultados, Censo 2002, marzo de 2003, INE. Chile.
[2] Documento de Aparecida, N°40
[3] Hurtado, A. (1960), ¿Es Chile un País católico?, Pág. 50
[4] http://www.rae.es/
[5] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum.
[6] Constitución Gaudium et Spes 19,1, Concilio Vaticano II. Editorial B.A.C, Madrid, 1988.
[7] Génesis 2, 7.
[8] Montoya, J. Concepto de Hombre, Persona y Derechos Humanos. www.monografias.com
[9] Delors, J (1996) , “La educación encierra un tesoro”, Editorial Correo de la UNESCO, México, pág. 100
[10] http://www.elescoliasta.org/moralsocial/moralsocial15.htm
[11]Brunner, J. (1995) “Los desafíos de la educación chilena frente al siglo XXI”. Ediciones MINEDUC, Santiago de Chile. Página 21.
[12] Jn 13,13.
[13] Mt 9,11; 22,24; 22,36.
[14] Bravo, L (2002) La Pedagogía de las Parábolas. Una perspectiva psicológica. Teología y Vida, Vol. XLIII, Pág. 509.
[15] Mt 3, 3.
[16]Ibid. Pág. 503
[17] Mc 4,33
[18] Bravo, L (2002) La Pedagogía de las Parábolas. Una perspectiva psicológica. Teología y Vida, Vol. XLIII, Pág. 509.
[19] Documento conclusivo de Aparecida, (2007) CELAM, Bogota, N° 131
[20] “Dimensión religiosa de la educación en la escuela católica”. Congregación para la Educación Católica. 7 de abril de 1988.
[21] Redondo, E. Laspalas, J. (1997). Historia de la Educación. I edad antigua. Editorial Dikinson. Madrid. Pag 577
[22] Jn 7, 16
[23] Redondo, E. Laspalas, J. (1997). Historia de la Educación. I edad antigua. Editorial Dikinson. Madrid. Pág. 581
[24] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum.
[25] Redondo, E. Laspalas, J. (1997). Historia de la Educación. I edad antigua. Editorial Dikinson. Madrid.
[26] Juan 14, 6.
[27] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum.
[28] Ibid.
[29] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum.
[30] Ibid.
[31] Conferencia Episcopal de Chile, “Documentos Magisteriales de Educación”. Área Educación, Santiago, 2005. Página 8.
[32] Los católicos y la educación (1973) Conferencia episcopal de Chile,
[33] “Dimensión religiosa de la educación en la escuela católica”. Congregación para la Educación Católica. 7 de abril de 1988. Número 1.
[34] “Dimensión religiosa de la educación en la escuela católica”. Congregación para la Educación Católica. 7 de abril de 1988. Número 19
[35] Celebración de la Iglesia Católica a nivel mundial, por celebrarse los 2000 años del nacimiento de Cristo.
[36] Conferencia Episcopal de Chile, “Documentos Magisteriales de Educación”. Área Educación, Santiago, 2005. Página 129.
[37] Ibíd., Página 130.
[38] Gn 1, 27
[39] Redondo, E. Laspalas, J. (1997). Historia de la Educación. I edad antigua. Editorial Dikinson. Madrid. Pág. 576
[40] Concilio Vaticano II constitución Gaudium et Spes Nº 12,3
[41] Concilio Vaticano II constitución Gaudium et Spes Nº 24,3
[42] Catecismo de la Iglesia Católica N°356
[43] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum N°1.
[44] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum N°2.
[45] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum.
[46] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum N°1.
[47] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum N°5.
[48] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum N°3.
[49] Ibid.
[50] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum N°3.
[51] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum N°6.
[52] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum N°3.
[53] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum N°10.
[54] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum N°1.
[55] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum N°6.
[56] Ibid.
[57] Concilio Vaticano II. Declaración Gravissimum Educationis Momentum N°8.
[58] Ver datos en Revista del Sábado, El Mercurio, 29 abril 2006.
[59] Martinic, S, Cultura escolar y escuela Católica, Conferencia dictada en el Primer Congreso de educación Católica.
[60] http://www.mineduc.cl/

viernes, 23 de mayo de 2008

REFLEXION SOBRE EDUCACION SEXUAL EN CHILE

Reflexión en torno a la educación sexual en alumnos de enseñanza media del sistema educacional Chileno en vistas a mostrar elementos que permitan elaborar una propuesta que integre a todo el ser humano.
Alvaro Figueroa Candia.
Profesor de Religión.
Licenciado en Educación
Bachiller en Ciencias Religiosas
Diplomado en Didáctica e Innovación Pedagógica.
Alumno Magíster en Ciencias de la Educación UCSC.

Introducción

La educación estando al servicio de la vida humana no debe sino considerar a la persona en su totalidad, en función de su desarrollo personal y social. Educar en sexualidad, o realizar una educación sexual en los establecimientos es una necesidad imperiosa no solo por la propagación del SIDA, y otras enfermedades de transmisión sexual, los embarazos adolescentes no deseados y la temprana iniciación de una vida sexual activa por parte de los adolescentes en nuestro país sino porque la formación, expresión y desarrollo humano lo reclama urgentemente. La educación sexual en nuestro siglo y sociedad actual es una necesidad personal y social, ya que no se dan disociadamente, a la que la escuela no debe ni puede cerrarle sus puertas, y menos aun tergiversar.

Frente a una realidad país concreta, inserto en un mundo globalizado, donde el culto al cuerpo y al placer son parte de las prioridades y que están masivamente expuestos en los medios de comunicación masiva, a los que nuestros niños y jóvenes tiene acceso, así como también las marcadas desigualdades sociales y falta de oportunidades vitales empujan al uso, abuso y comercio sexual como un medio de supervivencia, la sobre-abundancia de pornografía, de distintos tipos y al gusto del consumidor, de lo que se desprende que seria poco realista negarles a los niños y adolescentes contenidos de los que tienen más amplias referencias por otros medios, ya antes mencionados a grandes rasgos, y negarles informaciones objetivas y completas sobre las dimensión sexual del ser humano, la gravedad de los riesgos y la manera de evitarlos, o restringir la sexualidad o educación sexual a una serie de conceptos biológicos y físicos desconociendo la totalidad del ser humano como estricta unidad psicosomática, o la reducción de su sexualidad a la genitalidad y al uso y abuso de anticonceptivos y preservativos.
El fenómeno de la necesidad de educación sexual por su alto grado de complejidad y magnitud exige un diálogo claro y preciso como también una acción racional, reflexiva y critica de los actores que interviene en el proceso educativo desde su institucionalidad jerárquica, como proyecto país donde el Estado es subsidiario de la educación, hasta las aulas y las personas que interviene en este proceso, así como toda la sociedad.

En la primera parte se mostrará la realidad nacional sobre sexualidad juvenil analizando algunos datos entregados por la encuesta de caracterización juvenil que realiza el INJUV cada 3 años lo que dará un anclaje concreto a la necesidad de educación sexual en los establecimientos lo que permitirá dar justificación a la educación sexual en los colegios, se analizarán los fundamentos de la política sobre educación sexual que el ministerio de educación ha desarrollado en su afán de entregar una educación de calidad para todos para dar a conocer los modelos, dicotómicos, de educación sexual que se desarrollan principalmente en nuestro país para dar paso a una reflexión en torno a los elementos que deberían considerarse en la elaboración de políticas publicas de educación sexual y de planificación y desarrollo de aula.

Palabras claves: educación sexual, sexualidad humana, políticas públicas.

Abbstract:

The education being to the service of the human life does not have but to consider to the person in its totality, based on its personal and social development. To educate in sexuality, or to make a sexual education in the establishments is an urgent necessity not only by the propagation of the AIDS, and other diseases of sexual transmission, the adolescent pregnancies not wished and the early initiation of an active sexual life on the part of the adolescents in our country but because the formation, expression and human development demand it urgently. The sexual education in our century and present society is a personal necessity and social, since disociadamente they disociadamente do not occur, to which the school does not have nor can to close its doors to him, and the less to even distort.

As opposed to reality country concrete, inserted in world globalize, where the cult to the body and the pleasure is part of the priorities and that massively are exposed in massive mass media, to which our children and young people have access, as well as the noticeable social inequalities and lack of vital opportunities pushes the use, abuse and sexual commerce like survival means, the overabundance of pornography, different types and to the taste of the consumer, which it is little come off that serious realistic to deny to the children and contained adolescents to them of which they have ampler references by other means, before already mentioned in general, and to deny objective and complete information to them on the sexual dimension of the human being, the gravity of the risks and the way to avoid them, or to restrict the sexuality or sexual education to a series of biological and physical concepts being not known the totality of the human being like strict psychosomatic unit, or the reduction of its sexuality to the genitalidad and the use and abuse of contraceptives and preservatives.

The phenomenon of the necessity of sexual education by its high degree of complexity and magnitude demands a clear and precise dialogue like also a rational, reflective action and criticizes of the actors who take part in the educative process from their hierarchic institutionals, like project country where the State is subsidiary of the education, until the classrooms and the people that take part in this process, as well as all the society.

In the first part the national reality will be on youthful sexuality analyzing some data given by the survey of youthful characterization that makes the INJUV every 3 years which will give a concrete anchorage to the necessity of sexual education in the establishments which will allow to give justification to the sexual education in the schools, will analyze the foundations of the policy on sexual education that the education ministry has developed in its eagerness to give to an education of quality all to present the models, dichotomizing, of sexual education which they are developed mainly in our country to take step to a reflection around the elements that would have to be considered in the elaboration of policies you publish of sexual education and planning and development of classroom.

Key words: sexual education, human sexuality, public policies.


Desarrollo.

I Antecedentes preliminares


Realidad nacional

Según la IV encuesta nacional de juventud, realizada el año 2003 por el instituto nacional de la juventud (INJUV), encuesta que se realiza cada 3 años en Chile y que tiene como finalidad, entre otras, profundizar en el conocimiento de los jóvenes chilenos y los temas relevantes propios de esta edad para orientar las políticas públicas del Estado, muestra cuatro premisas fundamentales que:

Los jóvenes son liberales en cuanto a sus prácticas sexuales.
Inician su vida sexual a temprana edad.
Alto porcentaje de mujeres que tienen hijos antes de los 20 años.
Bajo uso de métodos anticonceptivos en jóvenes entre 15 y 18 años.

Según lo que la misma encuesta arroja nos dice que existe una coherencia en los jóvenes entre sus creencias y sus practicas, es decir, que en relación de sus creencias los jóvenes chilenos legitiman como principal razón para mantener relaciones sexuales el solo deseo de tenerlas, y en segundo lugar el amor; en coincidencia con estas creencias la mayor parte de los jóvenes ha tenido relaciones sexuales (73,4% de los encuestados).

Según la misma encuesta la edad de inicio de la actividad sexual activa asciende alrededor del 60% de los jóvenes entre los 15 y 18 años, ver gráfico
[1].






Frente a esta temprana iniciación de las relaciones sexual de los adolescentes Chilenos, características que cruza todos los estratos sociales, se suma el pobre capital cultural, manejo de información y dialogo acerca del tema sexual en las familias o ausencia o evasión de dichas conversaciones dado a ser un tema tabú o relacionado a la inclinación del hombre históricamente a reducir la sexualidad a sola experiencia genital, se explican las reacciones tendentes a desvalorizar el sexo, como si por naturaleza fuese indigno del hombre[2]o a evitar la conversación de dichos temas.

Los adolescentes absorben los estímulos contradictorios que la sociedad muestra respecto al tema, por ejemplificar de alguna manera resulta contradictorio que los medios de comunicación masiva muestren como recurso incitador en las estrategias publicitarias un alto contenido sexual, se hable con total normalidad sobre el uso de píldora del día después y hasta el debate amplio, casi permisivo, sobre legislación de uniones homosexuales y por otra parte, contraria, la familia intente mantener firme los valores de la castidad, virginidad, matrimonio heterosexual y cuidado de los hijos. No hay que desconocer que hay una amplio abanico de mensajes que provienen principalmente de medios de comunicación masiva que ofrecen al público emisiones de alto contenido erótico, deformación y falta de compromiso en los vínculos de pareja que muestran los programas de farándula que incide, constructiva o destructivamente, de manera directa en la construcción del concepto de sexualidad que comienza a definirse en los jóvenes.

En al formación de la identidad sexual de los jóvenes es fundamental la familia y esta forma de socialización primera, a la que se añade, subsidiariamente la educación formal, así en términos generales la educación sexual es un rol y un quehacer fundamental de la familia, la que plantea un sin numero de dificultades para su realización dejando serios vacíos en la formación de los y las adolescentes con fuertes repercusiones sociales a futuro
[3], frente a estos vacíos dejados por la familia, el Estado con su rol educador, debe asumir esta función para suplir una necesidad social y personal de los individuos que conforman esta sociedad, respetando la diversidad y la unicidad de las personas, así como su construcción valórica.

Educación sexual y educación formal, porque la escuela asume la educación sexual.

La sociedad actual en comparación a diez años atrás ha sufrido profundos cambios, las formas de socialización han ido cambiando y especializándose, en el pasado el pensar, el hacer y sentir de nuestra sociedad eran transmitidas por las instituciones básicas como el tema de lo sexual estaba determinado al ámbito familiar y de la religión las que eran responsables de trasmitir normas y valores que regían los comportamientos sexuales de la sociedad y de los niños y jóvenes en el caso de la educación sexual. En los últimos años una serie de profundas transformaciones estructurales y sociales tales como el desarrollo científico, los medios de comunicación y las formas de realización de su función, el cambio en los patrones de comportamiento afectivo, social y sexual y las formas de comunicación e interacción de los individuos, además de la diversidad de discursos y tabúes sobre el tema sexual han afectado en la transmisión de la cultura, las normas sociales y los valores que la familia se había encargado de entregar a las generaciones nuevas desde donde parece que cada vez resulta más necesario que la educación formal apoye a la familia para que esta pueda asumir y realizar esta tarea fundamental; existe consenso entre los sectores académicos, religiosos, políticos y sociales que han expresado su opinión que los niños y jóvenes Chilenos reciban una adecuada educación sexual y que se aborde a través del sistema educacional formal
[4].

Las razones de la educación sexual:

La primera razón que se desprende es que la escuela no solo es el lugar para los aprendizajes instrumentales de corte académico y/o científicos, sino también es el lugar de los aprendizajes para la vida, la educación sexual es propia de la vida de los seres humanos que se manifiesta día a día en sus formas de interactuar, pensar y sentir, entre otras formas de manifestación, por lo tanto, y sin duda alguna, la escuela no debe renunciar a optimizar y alcanzar los mayores rendimientos académico en los estudiantes como tampoco a favorecer el auto-conocimiento y la auto-realización de las personas. En otras palabras una verdadera formación, no se limita a informar la inteligencia, sino que presta especial atención a la formación de la voluntad, de los sentimientos y de las emociones, “en efecto para tender la madurez de la vida afectivo-sexual, es necesario el dominio de si, el cual presupone virtudes como el pudor, la templanza, el respeto propio y ajeno y la apertura al otro”
[5]
La sistematización y estructuración del aprendizaje con que cuenta el sistema formal de educación en nuestro país hace de la escuela un lugar propicio para la adquisición de estas competencias sociales-personales que le permitirán desenvolverse en la vida y que en el apartado anterior se menciono como primera fundamentación, en otras palabras, La sexualidad es tan importante que la escuela no puede desentenderse de ella.

Debido a la alta cobertura, acceso y obligatoriedad por parte de los ciudadanos a la educación en Chile hace de la escuela el lugar propicio y quizás único para asegurar que la educación sexual pueda llegar a todos, no tan solo los niños y adolescentes, sino sumar a la formación a los padres y apoderados para estar en consonancia con las necesidades de la familia en materia de sexualidad y así también, ofrecer una cierta igualdad de oportunidades.

Dependiendo del modelo de educación sexual que adopte el sistema formal de educación la escuela permitiría antecedernos a los problemas que pueden plantearse en una sexualidad dicotómica o subdesarrollada, me refiero a sentimientos de culpa, frustraciones, abusos sexuales así como la prevención de enfermedades de transmisión sexual.

II Fundamentos de la acción educativa del Estado y su relación con la educación sexual

Estado y educación:

Según el articulo 26 de la declaración fundamental de los derechos humanos “toda persona tiene derecho a la educación…. esta tiene por finalidad el pleno desarrollo de la persona humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales, para lo cual los padres tendrán derecho preferente a escoger que tipo de educación habrá de darse a sus hijos” así el “Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta constitución establece”
[6] , mediante el derecho a la educación toda persona tiene la libertad de recibir un apoyo social necesario para alcanzar el pleno desarrollo de su personalidad y el sentido de su dignidad. Mientras los niños y niñas son los titulares del derecho a la educación, a los padres les corresponde el deber de educar y al Estado le corresponde el mandato constitucional de fomentar la educación en todos sus niveles, asegurando el ejercicio del derecho a la educación[7].

Los elementos que fundamentan la acción educativa del Estado radican principalmente en el compromiso del Estado Chileno con los derechos humanos, definidos estos como “los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana”
[8], por lo tanto la educación esta centrada en la persona, y se orienta a entregar una educación de calidad para todas y todos los niños y jóvenes chilenos donde encuentren su máximo desarrollo, a partir de esta premisa la educación que considere a la persona, en su totalidad, no puede desconocer uno de los ámbitos fundamentales de su desarrollo como es la sexualidad, por ende el sistema formal de educación considera la educación sexual, incluso en el nivel preescolar, como indispensable para una educación de calidad.

Principios orientadores de las políticas públicas en educación

Las políticas educativas formuladas por el gobierno se enmarcan en un doble proceso, de descentralización por una parte y modernidad educativa por otro, desde donde se desprenden una serie de políticas y medidas tendientes a desarrollar y llevar a cabo la reforma educativa.

En correspondencia con las políticas educativas que apunta a un mejoramiento de la calidad de la educación se han propuesto una serie de criterios orientadores de los programas elaborados por el ministerio
[9]:

La demanda por elevar la calidad de la educación: la calidad de la educación es el desafío central de esta reforma educativa entendida como el logro de aprendizajes significativos y pertinentes, así como el plano de las posibilidades de crecimiento personal, intelectual y social.

La demanda por la equidad: como inspiradora fundamental de la oferta real de oportunidades educativas para grupos con distinto capital cultural, lo que exige prestar mayor atención a los grupos más pobres del país.

La necesidad de la participación: para el funcionamiento del sistema educativo y su fortalecimiento que apunten a mejorar la calidad de la educación es la participación y compromiso de los distintos actores involucrados.

La pertinencia curricular: apunta principalmente al fortalecimiento y rescate de las identidades y diferencias culturales que es considerado un derecho humano fundamental y un indicador de calidad y equidad en el desarrollo.

El imperativo de la transformación de la cultura escolar: esto implica preguntarse que, como y cuanto aprende el estudiante, así como el tipo de sujeto que se esta formando en la escuela. Significa ante todo plantearse las necesidades de conocimientos, habilidades, valores y actitudes indispensables para vivir en dignidad, seguir aprendiendo, mejorar la calidad de vida y apuntar a la transformación de una sociedad más justa y democrática.

Formación de un sujeto alumno: esto significa crear un ambiente de relaciones interpersonales participativas y democráticas, donde la dignidad y el respeto sean la base de las relaciones. Por otra parte que el alumno sea constructor de conocimiento, sea activo en su aprendizaje.

Todos los principios orientadores de las políticas educativas están formulados en función de la educación de las personas, la educación de calidad para cada una de las personas. Sin embargo aunque actualmente la educación chilena apunta a la descentralización de la educación y modernidad hay un elemento histórico que influye directamente en el proceso educativo o institución educativa y es que estos tienden a la homogenización que en educación sexual no satisface las necesidades de los alumnos y su realidad, como se decía, aunque las políticas educativas están orientadas a la descentralización del sistema las demandas en educación sexual deben estar determinadas por la demandas individuales y sociales de cada comunidad así resulta un planteamiento de intervención y una política sobre educación sexual pertinente.

Currículum chileno en educación sexual

Como ha sido la tónica sobre educación sexual en el sistema educativo chileno esta ha sido abordado parcialmente por el currículum explícito, así lo reconoce el ministerio de educación en el texto que da a conocer su política sobre educación sexual
[10] , según el mismo texto ministerial se explicita la incorporación en los programas de ciencias naturales, en educación básica, y biología, en educación media, aspectos relacionados con la sexualidad, fundamentalmente destinados a entregar información a niños y jóvenes sobre aspectos propios de la reproducción humana.

La labor asignada al sector de orientación en los establecimientos en materia curricular apunta al abordaje de temas valóricos y de apoyo a problemas que ya se encuentran manifestados y latentes en los establecimientos y que han sido resultado de la debilidad o carencia de la formación integral de los estudiantes y la falta de información, o información no adecuada, sobre educación sexual.

El ministerio de educación reconoce que en la actualidad no existe un planteamiento coherente y sistemático que oriente y unifique los esfuerzos y propósitos en educación sexual, así también como una educación sexual integradora y no parcializada
[11].

En el contexto de una educación de calidad y equidad se debe orientar un currículo pertinente en función a la satisfacción de las necesidades básicas de cada estudiante, de cada establecimiento, el currículo en educación y en educación sexual principalmente debe ser determinado en función de las necesidades y demandas individuales y sociales de la comunidad y en el marco de las orientaciones del proyecto educativo de cada establecimiento.

III La educación sexual

Antes de desarrollar este apartado resulta necesario detenerse en el tema del nombre que se le da a esta educación donde primero mencionar que se le han dado una serie de nombres a la educación sexual, tales como educación para la vida, educación de la afectividad, educación para el amor, entre otros, los cuales no están mal, sin duda alguna, pero en la consideración de utilizar otro nombre que no le corresponda es intentar silenciar, no hablar de sexualidad, reducir la sexualidad al secreto, mantenerlo como tabú, por lo tanto es de sumo cuidado el nombre que se le de a esta educación en los establecimientos educacionales.

Según López (2005) el objetivo de la educación sexual es el conocimiento adecuado de la naturaleza humana e importancia de su sexualidad y de su desarrollo armónico e integral de la persona hacia su madurez, individual y social. Si nos situamos desde una perspectiva antropológica cristiana, Arteaga (1984) nos propone que la educación sexual debe considerar la totalidad de la persona y exige, por tanto, la integración de los elementos biológicos, psicológicos afectivos, sociales y espirituales, para su educación. Así la educación sexual es planteada desde la integridad y no la disociación de los individuos dado que estos son complejos y se entienden a partir de su estricta unidad psico-somática y contextos determinados.

Cabe hacer mención que la educación sexual no debe ser reducida a una simple materia de enseñanza, quizás a un ramo más dentro del currículum educacional o la solo entrega de una cantidad amplia de conocimientos teóricos de corte informativo; más aun no consiste en un programa descontextualizado que se puede desarrollar progresivamente o intensivamente en un lapso de tiempo reducido como lo hacen algunos establecimientos, sino que debe clarificar ante todo su objetivo propio que es: “la maduración afectiva y efectiva del alumno, el hacerlo dueño de si y a formarlo para el recto comportamiento en las relaciones sociales
[12]”.

En la implementación efectiva, por parte de los establecimientos educacionales, de una educación sexual han de partir de la consideración de ciertos elementos claves que permitirán el buen desempeño y resultado de esta, a continuación una serie de elementos que deben ser considerados en la elaboración y planificación de la educación sexual.

La educación afectiva y sexual es mucho más amplia de lo que se puede hacer en unos programas y una serie de contenidos de corte teórico informativo y algunas actividades.

La educación sexual incluye necesariamente el tratamiento de los afectos de todo tipo ya sean estos afectos emocionales como aquellos sexuales tales como: el placer, el deseo, la atracción, el enamoramiento, que son parte de los seres humanos y que vivencian día a día, mantenerlos en silencio es coartar elementos propios de la sexualidad y del ser humano.

Contextualizar la educación sexual, no reduciéndola al estudio de la anatomía y fisiología sexual y considerarla como homogénea en todos los estudiantes e independiente del contexto socio-cultural en el que se desenvuelven estos, cada sociedad e individuo vive su sexualidad e una manera determinada en el que influye su contexto, los valores que la comunidad a adoptado, la religiosidad entre otros elementos

Desformalizar la educación sexual que se da en las aulas, que el hablar y educar la sexualidad sea considerado normal, dado que cuando pensamos en educación siempre nos imaginamos algo formal, estructurado e institucional que tienes planes y programas, evaluaciones y resultados, para dar paso a valorar que en el transcurrir de nuestra vida estamos recibiendo información y por diferentes vías no formales, como son la familia, los amigos, los medios de comunicación masivos como diarios, revistas, radio, televisión, y actualmente la computación y el acceso a la red Internet, que son potentes medios de información y transmisión de pautas culturales y valóricas, que influyen en la sexualidad de los individuos de una comunidad. Por otra parte, planificar cuidadosamente lo que se va a hacer, para saber lo que se debe hacer.

El punto de partida es la persona, y en este contexto no puede ni debe desconocer que los seres humanos poseen una fuerte motivación sexual que es entendida en función del deseo/atracción y su actividad sexual está premiada por el placer sexual a diferencia de los animales que es netamente instintivo y en vistas a la perpetuación de la especie.

En el ser humano la motivación y placer sexual no son directamente correspondientes de la reproducción, sino que pueden darse, y así es quizás la mayor parte de los casos, fuera de la intención y de la posibilidad fisiológica de la reproducción. Los miembros de la especie humana, con una conducta libre e intencionada, pueden vivir y plantearse su sexualidad en vistas a la satisfacción y el placer y oportunamente en líneas a la reproducción cuando consideren que están preparados.

La sexualidad humana esta distanciada de la programación natural. Podemos decidir cuando y con quien siempre que la otra persona consienta. Por ello es muy importante la educación sexual en la especie humana: precisamente para aprender a vivir la sexualidad de forma libre, responsable, saludable y placentera.

Sexualidad contextualizada

Unos de los primeros requisitos que exige la educación sexual es que esta no debe plantearse de forma aislada al sujeto así como tampoco en su estudio y formulación cuando se trata de educar en esta dimensión humana, los seres humanos nos desarrollamos en contextos determinados que marcan las formas de interacción y desenvolvimiento en el mundo con pautas valóricas propias de una comunidad determinada, formas de religiosidad y de ver el mundo, entre otros elementos.

La educación sexual forma parte de otros contenidos mucho más amplios y de igual importancia como la promoción de la salud, bienestar social y promoción personal que deben integrarse. Con el pretendido de que la finalidad de esta educación es ayudar a las personas a encontrar su bienestar e integración, reconociendo que la sexualidad es uno de los factores importantes del bienestar, no el único. Donde es muy importante educar a la población para que quiera el bienestar, sepa como conseguirlo, y finalmente active todos sus recursos y los de la comunidad para que la salud y el bienestar sea una realidad
[13]:

Modelos de educación sexual:

Después de décadas de discusión nadie niega la conveniencia de la educación sexual así como muchos sectores sociales reconocen su necesidad, la polémica se plantea más bien en relación al modelo de educación sexual
[14] que se entregue o implemente en los establecimientos educacionales estos modelos en Chile principalmente son dos y se caracterizarán a continuación:

- Modelo de riesgo o modelo preventivo
- Modelo moral

1.-Modelo de riesgo: este modelo se caracteriza fundamentalmente por la prevención de enfermedades, detectarlas y curarlas, en educación se orienta principalmente a mejorar la calidad de vida de los individuos y de los grupos sociales. En relación a la educación sexual el objetivo principal es evitar todo tipo de problemas asociados a la actividad sexual tales como embarazos no deseados en las adolescentes y enfermedades de transmisión sexual.

El modo de prevención tiene su base preferente en información técnico profesional sobre los riesgos y consecuencias en las personas y la sociedad de las enfermedades detectadas, son indicaciones técnicas de corte prescriptivo en el que no cabe posibilidad para consideraciones morales de ningún tipo. Todo se hace, principalmente, por medio de campañas publicitarias masivas orientadas a toda la población o a grupos de riesgo. Y los encargados de realizar dichas campañas fundamentalmente son el ministerio de salud y profesionales de esta área.

La forma de intervención por medio del modelo de riesgo resulta insuficiente debido que deja muchos actores fuera de la intervención por otra parte al hacerse por medio de campañas publicitarias masivas la sociedad civil asocia la idea de peligro con la sexualidad lo que resulta nocivo para vivir una sexualidad sana. Sin ir más lejos al hacerse la prevención por medio de campañas publicitarias por medios masivos de comunicación estas no discriminan ni generan la diferencia necesarias ya sea por generaciones, grupos sociales o culturas determinadas generando mensajes uniformes que son entendidos de distintas maneras por la comunidad.

2.-Modelo moral: este modelo nace en respuesta a otros modelos, estando modelo esta estrechamente ligado a sectores conservadores de la sociedad, los que prefieren silenciar el tema sexual, solo cuando otros hablan se ven obligados a reaccionar y proponer doctrinas y dogmas sobre este tema
[15]. Este modelo no fundamenta su preocupación en mejorar la vida sexual de las personas sino en generar una regulación moral.

La concepción que subyace a este modelo es un modelo antropológico religioso en el que la actividad sexual solo tiene sentido dentro del matrimonio heterosexual y debe estar orientado solo con fines a la procreación.

Desde los objetivos este modelo plantea variados que van desde preparar para el matrimonio, enseñar los preceptos morales; hasta educar la voluntad y la formación del carácter para esperar hasta el matrimonio y acceder a la actividad sexual en comunión con el amor matrimonial. La propuesta para evitar todo riesgo asociado a la actividad sexual es clara y precisa, castidad antes y fuera del matrimonio y fidelidad matrimonial después de casados.

El modelo moral le concede un rol importante a los padres y la familia en la educación sexual de los hijos, por lo tanto los padres tienen el deber de dar información y criterios morales sobre la educación sexual de sus hijos y de apoyar o negar aquella que se le brinda en la escuela.

Este modelo presenta una gran contradicción desde el punto de su concepción religiosa dado que no todos los creyentes asumen este modelo, y son muchos en los que sus prácticas están lejos de la moral de la iglesia. Por otra parte Considerar que la actividad sexual de los adolescentes en cualquiera de sus formas puede evitarse, incluso aquella propia de la adolescencia, considerando pecaminosa toda forma de relación sexual fuera del matrimonio, incluso la masturbación.

Este puede considerarse un modelo intolerante ya que solo acepta la familia tradicional y otro tipo de familias o uniones o de manifestaciones sexuales, tales como las homosexuales, son repudiables y pecaminosas.

Políticas chilenas sobre educación sexual:

Frente a la fundamentación del diseño de la política de educación sexual en Chile, según el ministerio de educación no existe un discurso explicito único en la sociedad que sea posible traducir en un programa de educación sexual aplicable a todos los estudiantes chilenos
[16] el sistema por su características se ha visto limitado para integrar las materias relacionadas con sexualidad sana y efectiva al currículum dado que los contenidos específicos relacionados con normas, valores y actitudes referidos a conductas esperadas en el ámbito de la sexualidad, debido a la diversidad en la sociedad chilena, resulta por tanto inadecuado ser tratadas como si fueran homogéneas.

Por lo tanto el marco referencial para el desarrollo de una política sobre educación sexual se basa en los fundamentos éticos que subyacen a un Estado democrático y los valores que orientan su acción, que son los derechos humanos, el valor de la democracia y vida en sociedad y la libertad de conciencia. Los elementos que guían las políticas sobre educación sexual son:

La identificación de los conceptos fundamentales de sexualidad que respondan a una antropología humanista sustentada en los derechos humanos.
El respeto a la libertad de pensamiento y la participación activa de la comunidad.

La autonomía que gozan los establecimientos educacionales para formular programas y actividades en sexualidad de acuerdo a los criterios que emanan de su proyecto educativo.

“La finalidad de las políticas sobre educación sexual emanadas del ministerio de educación apuntan a contribuir al mejoramiento de la calidad de la educación con el objeto de promover la satisfacción de necesidades básicas de aprendizaje en materias de sexualidad humana para el logro de un desarrollo socio-afectivo sano y armónico en niños y jóvenes
[17]” lo que se presenta también por medio de ciertos objetivos específicos tales como:

Contribuir a la reflexión en las diferentes instancias de la sociedad en torno a la importancia de la sexualidad en la vida personal, social y cultural.
Favorecer que los establecimientos educativos diseñen y pongan en marcha planes y programas de educación en sexualidad que respondan a las orientaciones de la política ministerial y que propendan a que los alumnos asuman un rol protagónico en sus procesos de aprendizaje: que aprendan a aprender.
Favorecer que los establecimientos diseñen y pongan en marcha mecanismos de participación de al comunidad para la elaboración de planes y programas de educación sexual

La viabilidad de esta política el ministerio de educación la confía en cuanto la sociedad desarrolle esta en un sentido de pertinencia y de adecuación a un procedimiento que concuerde con los actores que darán vida a la política y a la educación sexual y sus necesidades. Así en cuanto a su enfoque educativo que permite la materialización de la política sobre educación sexual apunta a la renovación pedagógica, siguiendo las líneas de la reforma educacional, en la que los alumnos adquieran el protagonismo de sus propios aprendizajes, potenciando su capacidad de razonar y construir sus juicios de valor. Desde el punto de vista de los contenidos estos son de corte informativo y formativo que para su materialización requiere de ciertos criterios mínimos:

Un currículum flexible que apunte a las necesidades básicas del alumno.
El alumno como persona es el constructor de sus experiencias, conocimientos, fantasías y de actuar con responsabilidad y respeto en su interrelación con otros. Considerar el contexto educativo ampliado (formal-no formal) Docentes capacitados para apoyar el aprendizaje, a partir de un diagnostico adecuado para satisfacer las necesidades de los alumnos.

El ministerio de educación por medio de la elaboración de políticas sobre educación sexual recomienda una serie de elementos a considerar en la materialización de esta a partir de diferentes niveles tales como de establecimientos, provincial, regional y nacional.

IV Conclusión

Toda la comunidad es la responsable de la educación de un niño, dice un sabio proverbio africano que “se necesita de todo un pueblo para educar a un niño” , por tanto, ninguno de los actores de la comunidad puede dejar de asumir las responsabilidades que le caben en la educación sexual de los niños y jóvenes debiendo así presentarse un discurso unísono donde no exista contradicción alguna entre los sectores dirigentes, civiles, intelectuales, medio de comunicación masiva, familia, que es actor principal y primera en la educación sexual en particular, entre otros. Así también debe contextualizarse dicha educación, esta no puede aislarse ni alejarse de las experiencias que los niños y jóvenes van experimentando día a día y que son formas de conocer y aprendizaje las que resultan muchas veces más atractivas que las que se entregan en las aulas, por lo tanto el docente o el centro educativo que se comprometa con la educación sexual de sus alumnos no debe “bajar” los objetivos, contenidos y actividades de una política gubernamental de educación sexual sin hacer diagnostico alguno de la realidad de la comunidad próxima al establecimiento y los alumnos, así como de un proceso de depuración y adecuación de esta a las necesidades de los alumnos.

La educación sexual se debe partir de realidades concretas, en Chile la realidad dice que los jóvenes inician su vida sexual a temprana edad y que hay un alto índice de mujeres embarazadas antes de los 20 años información que entrega el INJUV, no pueden los establecimientos del país hacer educación sexual desconociendo esta información, no considerarla implica la irresponsabilidad que supone el no tomar las prevenciones y medidas necesarias para el éxito de esta educación y se tendrá que asumir las responsabilidades sociales futuras.

Sobre todas las cosas, la educación sexual que se implemente en los establecimientos debe partir del respeto a la individualidad de las personas, y decir las cosas por su nombre puesto que no se trata de romper mitos para imponer otros, sino de abrir oportunidades para que cada individuo desarrolle su propio proyecto de vida sin caer en prescripciones y recetarios. Por lo tanto se debe ofrecer recursos al alumnado para que pueda afrontar de manera satisfactoria y protegida su vida afectiva sexual.

En la elaboración de un programa, unidad, clase o materia de educación sexual en los establecimientos educacionales se debe partir de una perspectiva integral, organizando y secuenciando todos los contenidos transversales que engloba la educación sexual, dado que esta no se de manera aislada sino en relación con otras áreas o disciplinas tales como diferencia de géneros, derechos humanos, resolución de conflictos, educación para la salud, orientación, entre otras; y sin duda alguna cuidar de caer en la saturación de la escuela y la familia con cantidades ilimitadas de programas aislados realizado desde distintos sectores, desde donde resulta necesario entonces poner orden a estos.

Se debe contar con un cuerpo docente capacitado no tan solo en lo académico y profesional sino que sus experiencias de vida sean sanas que no existan miedos en el de hablar y educar en sexualidad, y aunque ningún ser humano es neutro, menos el profesor, se intente que este con sus sesgos y experiencias personales no influya en la clase. Cabe mencionar que la primera educadora en materia sexual es la familia y solo subsidiaria a esta es la escuela de lo que no cabe duda alguna, desde donde resulta necesario capacitar a los padres para que realicen y ejerzan esta educación, donde ayuden a sus hijos a educar los impulsos que pueden nacer producto de los incitadores programas de televisión e Internet cargados de mensajes sexuales que puede provocar alteraciones en las formas de conductas de los niños y jóvenes y que son formas generadoras de patrones culturales, sociales y valóricos.

Bibliografía

Arteaga, J. (1984). La educación sexual, libros mc, Madrid.

Arregui, J. (1995). Inventar la sexualidad: sexo naturaleza y cultura. Documentos del instituto de ciencias para la familia. Ediciones Rialp. Madrid España.

Broker, B. (1972) educación sexual: información y planes de enseñanza. Editorial interamericana. México.

Garcia de maya, L. (1996). Sexualidad y educación, abriendo caminos. Cooperativa editorial magisterio, Santa Fe de Bogotá, Colombia.

INJUV, Gobierno de Chile. (2003). Sexualidad de las y los jóvenes chilenos: resultados tercera encuesta nacional de Juventud.

Magendzo. A. (1997). Los objetivos fundamentales transversales en la reforma educativa chilena. Editorial universitaria. Santiago de Chile.

Ministerio de Educación (2001) Políticas de educación sexual: para el mejoramiento de la calidad de la educación, 4° edición. Santiago de Chile.

López, F (2005) La educación sexual. Editorial biblioteca nueva. Madrid España.

López, J (1993). Educación de la sexualidad. Editorial EUNSA. Navarra, España.


Revistas especializadas:

Tarazona, D. (2005). Estado del arte sobre comportamiento sexual adolescente. Dispersión. Revista electrónica del instituto de psicología y desarrollo año II, numero 6, diciembre. Pág. 1-18

Sitios Web:

Institución/Autor(es)
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Educar Chile, educación sexual
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03/10/07
Educar Chile, educación sexual: un tema polémico y trascendental. Documento digital.
http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?GUID=18ea5f64-7d4a-4c3e-8adf-a66ece8163af&ID=77974
03/10/07
Diaz-Gomez, Marta. Sexualidad en la adolescencia. Documento digital
http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?GUID=18ea5f64-7d4a-4c3e-8adf-a66ece8163af&ID=92493&FMT=&PP=1
03/10/07
Ortega, R. Sexualidad y Televisión. Articulo digital
http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?GUID=18ea5f64-7d4a-4c3e-8adf-a66ece8163af&ID=107297
03/10/07

[1] Fuente: INJUV, 2003, IV encuesta nacional de la juventud, Chile.
[2] Arteaga, J. (1984) la educación sexual, libros mc, Madrid.
[3] Ministerio de Educación (2001) Políticas de educación sexual: para el mejoramiento de la calidad de la educación, 4° edición. Santiago de Chile
[4] Ministerio de Educación (2001) Políticas de educación sexual: para el mejoramiento de la calidad de la educación, 4° edición. Santiago de Chile.
[5] Arteaga, J. (1984) la educación sexual, libros mc, Madrid.
[6] Art. 1° inc. 4 constitución política del Estado, ediciones jurídicas, Santiago de Chile.
[7] Ministerio de Educación (2001) Políticas de educación sexual: para el mejoramiento de la calidad de la educación, 4° edición. Santiago de Chile.
[8] Declaración universal de los derechos humanos, 10 de diciembre de 1948.
[9] Magendzo. A. (1997) los objetivos fundamentales transversales en al reforma educativa chilena. Editorial universitaria. Santiago de Chile.
[10] Ministerio de Educación (2001) Políticas de educación sexual: para el mejoramiento de la calidad de la educación, 4° edición. Santiago de Chile.
[11] Ministerio de Educación (2001) Políticas de educación sexual: para el mejoramiento de la calidad de la educación, 4° edición. Santiago de Chile.
[12] López, F (2005) La educación sexual. Editorial biblioteca nueva. Madrid España.
[13] Lopez, F (2005) La educación sexual. Editorial biblioteca nueva. Madrid España.
[14] Lopez, F (2005) La educación sexual. Editorial biblioteca nueva. Madrid España.
[15] López, F (2005) La educación sexual. Editorial biblioteca nueva. Madrid España.
[16] Ministerio de Educación (2001) Políticas de educación sexual: para el mejoramiento de la calidad de la educación, 4° edición. Santiago de Chile.
[17] Ministerio de Educación (2001) Políticas de educación sexual: para el mejoramiento de la calidad de la educación, 4° edición. Santiago de Chile.